
Escribe Vasconcelos (1950, 263): "en el sentido ético, la voluntad es superior a la razón. Un hombre de buena voluntad es más profundo y más de fiar que el ingenioso y el listo. Un talento brillante gana admiración, nunca afectos. Por eso, con justicia, todas las religiones ofrecen recompensa por excelencias del corazón o sea de la voluntad, no por excelencias de comprensión o de inteligencia. Todos los movimientos que presenciamos en el exterior, son obra de la voluntad; ella sostiene el pulso en las venas y desarrolla toda la vida de las especies. La acción del cuerpo es un resultado de la objetivación de la voluntad. El intelecto se fatiga, la voluntad nunca se cansa. El intelecto necesita del sueño, la voluntad trabaja aún en el sueño".
Capacidad de elegir entre caminos distintos de acción y actuar según la elección tomada, en concreto cuando la acción está dirigida hacia un fin específico o se inspira por ideales determinados y principios de conducta.
La conducta de voluntad contrasta con la conducta derivada del instinto, impulso, reflejo o hábito, ninguna de las cuales implica una elección consciente entre distintas alternativas.
Este acto de voluntad se manifiesta:
• Primero, en la fijación del interés sobre metas más o menos distantes y modelos y principios de conducta abstractos hasta cierto punto;
• En segundo lugar, al ponderar vías alternativas de acción y efectuar acciones deliberadas que parecen mejor calculadas para servir a principios y metas específicos;
• Tercero, en la inhibición de impulsos y hábitos que pudieran distraer la atención, o entrar en conflicto con un principio o un fin, y, por último, en la perseverancia frente a obstáculos y frustraciones en la persecución de metas y en la adhesión a principios establecidos previamente.
Entre los defectos comunes que pueden conducir a la debilidad de la voluntad figuran la ausencia de objetivos que exijan esfuerzo o de ideales y modelos de conducta que merezcan ser considerados, atención vacilante, incapacidad para resistir los impulsos o romper hábitos, y la incapacidad para decidir entre alternativas o asumir una decisión, una vez tomada.
Sin la voluntad, no somos capaces de hacer lo que realmente deseamos, tampoco podemos conseguir los objetivos que nos proponemos.
"Quien tiene educada la voluntad es mas libre y puede llevar su vida hacia donde quiera....No se es mas libre cuando se hace lo que apetece, sino cuando se tiene capacidad de elegir aquello que hace ser mejor.
La conquista de la voluntad. Enrique Rojas Montes1998
a) La voluntad debe ser ilustrada y esclarecida por el entendimiento. La instrucción. Es obvio que todo cuanto contribuye a ejercitarnos en el juicio discursivo y en la reflexión, beneficia de idéntica manera los procesos volitivos de la determinación y el querer. Al respecto dice Jaime Balmes (1981, 123): "¡Cuántas veces una escena, una lectura, una palabra, una indicación, remueve el fondo del alma, y hace brotar de ella inspiraciones misteriosas!… El espíritu se desenvuelve con el trato, con la lectura, con los viajes, con la presencia de grandes espectáculos: no tanto por lo que recibe de fuera como por lo que descubre dentro de sí". Parece acertado afirmar que la educación de la voluntad es, ante todo, una disciplina intelectual.
b) La voluntad debe ser educada y fortalecida por el ejercicio. La práctica y el ejercicio. Como toda capacidad humana, el hábito de querer y de ejecutar no se adquiere y desarrolla sino a fuerza de ejercicio. Algunos moralistas hablan con entusiasmo de la gimnasia de la voluntad, que aparte de los esfuerzos exigidos por el cumplimiento de nuestras diarias obligaciones, nos lleva a la práctica de ciertos ejercicios, destinados a fortalecer la voluntad, como la gimnasia o ejercicio físico da vigor y poder de resistencia al organismo. Sobre el asunto escribe W. James (1948, 38): "Mantened viva en vosotros la facultad del esfuerzo mediante un pequeño ejercicio diario. Esto quiere decir: sed sistemáticamente heroicos todos los días en las pequeñas cosas no necesarias, haced uno o dos días alguna cosa por la sola razón de que es difícil y de que preferiríais no hacerla, y así cuando suene la hora del peligro o de la necesidad os encontrará animosos y dispuestos".
Lipovetsky llega a la siguiente conclusión: ”el esfuerzo ya no está de moda; todo lo que supone sujección o disciplina se ha desvalorizado en beneficio del culto al deseo y su justificación inmediata. Así pués, se fomenta la “debilidad de la voluntad” y la anarquía de tendencias y, correlativamente, la pérdida del centro de gravedad que lo jerarquice todo”.
La ciencia ha sustituido la voluntad por un sistema determinista, dando lugar a la motivación para explicar la conductas: nadie es responsable porque nadie es libre de hacer otra cosa que aquello que se hace en respuesta a una situacíón determinada (Maher,1970). Por tanto, si el sujeto aparece dirigido por fuerzas externas, no puede ser responsable de sus actos y tan solo puede sobrevivir mediante la huida del compromiso emocional ... o busca compromisos sin vínculos. Al ocaso de la voluntad hay que unir el ocaso de la promesa.
Las principales motivaciones pueden ser: sistemas de hábitos, sistemas de creencias, tendencias, ”concupiscencias”, el afán de éxito, la aversión, la evitación de daño, la conducta protectora, la autoafirmación, la afiliación, la autonomía, la oposición, los móviles, etc.
En los motivos o motivaciones, hay un notable componente sentimental puesto que el comportamiento o conducta está dirigido por dos sistemas: el sentimental y el motivacional.
Grande y hermoso espectáculo es ver al hombre salir en cierto modo de la nada por sus propios esfuerzos; disipar, por las luces de su razón, las tinieblas en que la naturaleza le había envuelto; elevarse por encima de sí mismo; lanzarse por el espíritu hasta las celestes regiones; recorrer a paso de gigante, como el sol, la vasta extensión del universo; y, lo que es todavía más colosal y más difícil, entrar en sí, para en sí estudiar al hombre en general y conocer su naturaleza, sus deberes y su fin.
(Rousseau)
No hay comentarios:
Publicar un comentario